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Saqueando el Arsenal. La
historia de la revuelta es probablemente tan larga como la historia
de la dominación y la explotación. Siempre han existido
quienes no se someterían, quienes desafiarían al dios
y al amo incluso teniéndolo todo en su contra. Y esta historia
de la revuelta incluye luchas sociales significativas, alzamientos de
la muchedumbre de explotad@s para despojarse de sus cadenas en la revolución
social. En los últimos siglos, esta agitación social ha
ayudado a crear una conciencia revolucionaria que se ha manifestado
particularmente en la teoría, análisis social y práctica
comunista y anarquista. Se
ha dicho que para relanzar la apuesta por la revolución, "es
necesario volver a poner el pasado en juego". Pero cuando se coloca
en un museo para que sea venerado, o se le entierra en un cementerio
para ser ignorado, el pasado no se puede poner en juego, porque ha sido
transformado de una actividad, un movimiento de lucha, a una cosa muerta.
L@s anarquistas y revolucionari@s del pasado desarrollaron sus análisis,
teorías y visiones, no como doctrinas en las que creer, sino
como armas para usar contra el orden dominante. Desde luego, muchas
de ellas son irrelevantes ahora (algunas de ellas - el sindicalismo,
el obrerismo, el formalismo y el fetiche de la organización y
los números, la fe en el progreso y la tecnología- fueron
probablemente obstáculos desde el principio), pero si nuestra
intención no es simplemente promover una nueva ideología,
una nueva fe revolucionaria; si nuestra lucha es por la reapropiación
de nuestras vidas aquí y ahora y la destrucción de todo
lo que se sitúa en el camino de ese proyecto; si nuestro objetivo
es efectivamente la transformación de las relaciones sociales,
la creación de un mundo sin dominación, explotación,
jerarquía...; entonces veremos el pasado revolucionario como
un arsenal que saquear, aprovechando gozosamente todo aquello que es
útil para nuestra lucha actual. Si no podemos enfrentarnos críticamente
con el pasado, no seremos capaces de enfrentarnos críticamente
con el presente, y nuestra lucha actual será una pieza de museo,
una simple vitrina de la ideología, otro juego de roles espectaculares
que puede ser atractivo para los media, pero sin ninguna relevancia
para la lucha real para destruir esta sociedad. <<< volver textos |
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